La falta de deseo sexual en la pareja

Trastornos del deseo

LA FALTA DE DESEO SEXUAL EN LAS PAREJAS
Deseo sexual hipo activo; apatía sexual; aversión sexual

Introducción

Las consultas por “falta de ganas” de tener relaciones sexuales, han aumentado exponencialmente, en los últimos años. Y no son patrimonio de parejas de cuarenta años de edad. También los jóvenes de veinte años, la padecen.

El trastorno se conoce desde hace algunas décadas atrás. Los investigadores en sexología clínica, han insistido en algunos factores que lenta y progresivamente, van incidiendo en la falta de Deseo Sexual. O de trastorno de “deseo sexual hipo activo” como se lo conoce en los principales textos que se refieren a los problemas sexuales.

La presencia de problemas hormonales, se encuentra en la primera fila a investigar por parte de los médicos. No solo la baja de algunas hormonas conocidas, como los estrógenos, la testosterona entre otras, sino también, del exceso de una hormona que suele ignorarse con frecuencia: la prolactina. Hormona que como su nombre indica, se eleva en el embarazo y la lactancia. Pero que también se eleva en el hombre, cuando determinados medicamentos la sensibilizan o el estrés, por factores hoy bastante ignorados, encienden la alarma hormonal. La prolactina –de allí su importancia- baja el nivel de testosterona, provocando la “falta de ganas”, tanto en hombres como en mujeres.

La actividad cognitiva, es decir, el pensamiento moldeado y definido por la acción educacional, juega particular importancia a la hora de buscar y concretar las relaciones sexuales. En efecto, frases que “titilan” en la mente de las mujeres, como por ejemplo: “los hombres siempre quieren eso”, o en los hombres “un hombre no puede fallar nunca”; “tener relaciones sexuales antes de casarse, no es de mujer decente”, o “al hombre le cabe siempre tomar la iniciativa” son frases recibidas en la formación infantil o adolescente, que obstaculizan o impiden la emergencia del Deseo sexual.

Tanto el deseo como la respuesta o conducta sexual del hombre o la mujer pueden verse afectados, cuando algunos de los factores apuntados anteriormente, se potencian mutuamente. El interés por el sexo puede disminuir, ya sea temporaria o permanentemente, y también pueden aparecer las disfunciones sexuales, tales como la falta de erección, o la falta de excitación, la anorgasmia femenina, o la dispareunia (dolor al mantener relaciones sexuales).

La investigación actual muestra en muchísimos casos, que los factores de estrés, entre otros: factores económicos, factores sociales –“corralito”, “corridas financieras”, “quiebras”, “deudas hipotecarias”- juegan importante papel. No son ajenos los factores de relacionamiento: disgustos por discusiones frecuentes, infidelidad de algunos de los dos miembros de la pareja, complicaciones de vivienda frente al crecimiento de la familia, intervenciones quirúrgicas por afecciones banales o graves…..

Pero lo novedoso que deseamos aportar, es que en un número importantísimo de casos, los efectos del estrés, producen baja del deseo sexual, luego de un tiempo alejado de los acontecimientos que hemos esbozado. Y ese tiempo, puede extenderse a dos o tres años. Con un agregado importante. El Deseo Sexual, se manifiesta con una baja importante de la espontaneidad. La espontaneidad en el Deseo Sexual, es patrimonio de la adolescencia y la primera juventud. Pero, luego de acontecimientos importantes y normales de la vida, declina casi en forma definitiva.

La mayoría de los pacientes de ambos sexos, consultan porque baja el deseo sexual. Y quedan esperando las “ganas”, los “ratones”, que antes, espontáneamente tenían. Cuando se les pregunta….”muy bien….usted no tiene ganas….pero, ¿si lo provocan….lo encuentran?”, un porcentaje significativo de pacientes, responde que sí. La terapéutica –entonces- se deduce de la respuesta a esa pregunta.

Encuentros programados varias veces por semana, abrazos, caricias sostenidas, besos apasionados, emitidos y recibidos durante diez a quince minutos, en las camas de todas las noches, en diez días, aproximadamente, restauran la excitación sexual. Muestra evidente de que la “espontaneidad” luego de determinada edad, ha sido reemplazada por la capacidad excitatoria. Independientemente de los problemas hormonales o cognitivos, o educacionales, que deben ser estudiados siempre inciden en la falta de espontaneidad, llevando a conductas de alejamiento, baja de frecuencia sexual, disminución de la autoestima, pensamientos de que “hay otro u otra”, malos entendidos frecuentes que agravan el problema planteado.

Frente al llamado de ausencia de deseo sexual, se impone siempre, una investigación minuciosa de los posibles factores hormonales en juego, la exposición de pensamientos “antieróticos” provenientes de educaciones sexuales ausentes en la mayoría de los casos y detallar si se esperan con ansia, las fantasías espontáneas conocidas como “ratones”. Que a determinadas edades de la vida, muy difícilmente, retornen.

Definición   

El deseo sexual inhibido se refiere al bajo nivel de interés sexual que se manifiesta en la dificultad para iniciar o responder al deseo de actividad sexual en la pareja.

Dicha condición puede ser primaria, en la cual la persona nunca ha sentido mucho interés o deseo sexual, o secundaria, en la cual la persona solía tener deseo sexual, pero ya no lo tiene.

El deseo sexual inhibido puede ser ya sea situacional con relación a la pareja: él o ella tiene interés hacia otras personas pero no hacia la pareja, o puede ser general: él o ella carece de interés sexual hacia cualquier persona. En la forma extrema de aversión sexual, la persona no sólo carece de deseo sexual, sino que también puede encontrar el sexo repugnante, repulsivo y desagradable.

Algunas veces, más que presentarse un deseo inhibido, puede existir simplemente una discrepancia en los niveles de interés sexual entre los dos miembros de la pareja, quienes poseen niveles de interés dentro del límite normal.
 A veces, alguien puede afirmar que su pareja presenta deseo sexual inhibido cuando, en realidad, la misma persona puede tener un deseo sexual hiperactivo y ser muy exigente sexualmente.

Causas, incidencia y factores de riesgo

El deseo sexual inhibido es una disfunción sexual muy común. Las causas más comunes parecen ser los problemas de relación, en donde uno de los miembros de la pareja no se siente emocionalmente íntimo o cercano a su compañero. Entre los factores comunes se encuentran: problemas de comunicación, falta de afecto que no está asociada con la continuidad en la relación sexual, pugnas y conflictos fuertes y la falta de tiempo para que la pareja pueda estar a solas. Por otra parte, el deseo sexual inhibido también se puede asociar con una educación sexual muy restringida, actitudes negativas hacia el sexo o experiencias sexuales traumáticas o negativas (como violación, incesto o abuso sexual).

Las enfermedades físicas y algunos medicamentos también pueden contribuir a que se presente esta disfunción, en particular cuando producen fatiga, dolor o sensación general de malestar. Las deficiencias hormonales a veces pueden estar implicadas en ello, al igual que condiciones sicológicas como la depresión y el estrés excesivo que pueden inhibir el interés sexual.

Comúnmente los factores dominantes son insomnio o períodos inadecuados de sueño que ocasionan fatiga. Esta disfunción también puede estar asociada con otras disfunciones sexuales y algunas veces puede ser causada por éstas. Por ejemplo, la mujer que no es capaz de tener un orgasmo o que presenta dolor en el acto sexual, o el hombre que tiene problemas de erección (impotencia) o eyaculación retardada, puede perder interés en el sexo porque comúnmente está asociado con fracaso o con una actividad no muy placentera.

Se encuentran en particular riesgo de deseo sexual inhibido las personas que fueron víctimas de abuso sexual o violación en la infancia y las personas cuyos matrimonios carecen de intimidad emocional.

Síntomas     

Falta de interés sexual.

Signos y exámenes  

Con frecuencia la evaluación médica y los exámenes de laboratorio no revelan una causa física. Sin embargo, se recomienda verificar los niveles de testosterona (la hormona responsable de originar el deseo sexual) tanto en los hombres como en las mujeres, particularmente en aquellos hombres que presentan deseo sexual inhibido. El examen se realiza mediante una muestra de sangre que debe obtenerse antes de las 10:00 a.m., momento en el cual los niveles de hormonas masculinas se encuentran en su punto más alto. Es probable que la entrevista con un especialista en terapia sexual revele las posibles causas.

Tratamiento   

El tratamiento se debe orientar en forma individual hacia los factores que pueden inhibir el interés sexual y con frecuencia pueden existir diversos factores.

Algunas parejas necesitarán trabajo de mejoramiento de la relación o terapia de pareja antes de centrarse directamente en el incremento de la actividad sexual. Algunas parejas necesitarán un poco de instrucción sobre el desarrollo de destrezas en la resolución de conflictos y requerirán ayuda para resolver las diferencias en aquellas áreas no relacionadas con el sexo.

El entrenamiento en la comunicación para hablar a nivel de sentimientos, mostrar comprensión, resolver las diferencias de tal forma que refleje sensibilidad y respeto por los sentimientos de ambas partes, aprender cómo expresar la ira de manera constructiva y reservar el tiempo para las actividades de la pareja, el afecto y hablar tienden a estimular el deseo sexual.

Muchas parejas también necesitarán concentrarse directamente en la relación sexual, donde a través de la educación y las tareas de pareja puedan expandir la variedad y el tiempo dedicados a la actividad sexual. Es posible que algunas parejas necesiten concentrarse en las formas de poder acercarse sexualmente a la otra persona de una manera más interesante y conveniente y en cómo rehusar una invitación sexual de una forma suave y discreta.

Cuando los problemas en la excitación sexual o en la realización del acto sexual son factores que disminuyen la líbido, se deben tratar estas disfunciones sexuales de manera directa.

Los trastornos de deseo sexual son con frecuencia los problemas sexuales más difíciles de tratar, en especial si se presentan en los hombres. Por lo tanto, se debe buscar asesoría de un especialista en sexo y terapia marital.

Complicaciones    

Cuando ambas personas presentan un bajo deseo sexual, el tema del nivel de interés sexual no será problemático en la relación; sin embargo, el bajo deseo sexual puede ser un barómetro de la salud emocional de la relación. En otros casos en los que existe una relación excelente y amorosa, el bajo deseo sexual puede hacer que una persona se sienta herida y rechazada de manera repetida, lo que lleva finalmente a sentimientos de resentimiento y fomenta un distanciamiento emocional final.

Para la mayoría de las parejas, el sexo es algo que estrecha los lazos de la relación o se convierte en algo que separa la pareja en forma gradual. Cuando una persona está menos interesada en el sexo que su pareja y tal problema se ha convertido en una fuente de conflicto y desacuerdo, se recomienda buscar ayuda profesional antes de que la relación se torne más tirante.

Prevención  

Una buena forma de prevenir el deseo sexual inhibido es reservar tiempo para la intimidad no sexual con la pareja, ya que las parejas que semanalmente reservan tiempo para hablar, salir solos a alguna parte y sin los hijos, mantendrán una relación más estrecha y es más probable que sientan interés sexual.

Las parejas también deben separar el sexo del afecto, de tal manera que ninguno sienta temor a ser cariñoso constantemente, temiendo que ello sea interpretado como una invitación a tener un contacto sexual.

El hecho de leer libros, tomar cursos acerca de la comunicación de pareja o leer libros sobre masajes también puede estimular los sentimientos de acercamiento. Para algunas personas, la lectura de novelas o ver películas con contenido sexual o romántico también les puede servir para estimular el deseo sexual.

El reservar un “tiempo preferencial” de manera regular antes de sucumbir al agotamiento, tanto para hablar como para la intimidad sexual, estimulará la cercanía y el deseo sexual.

 

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